Por: Marle Gonzalez
Hay historias que iluminan el camino de otras mujeres. Historias que nacen del dolor, se nutren de la fe y florecen en esperanza. Una de esas historias es la de Luz Monsalve, una mujer colombiana que llegó a Estados Unidos hace más de tres décadas con un hijo en brazos, el corazón lleno de sueños y la firme determinación de construir una vida mejor.
Tenía apenas 19 años cuando emigró. Con el tiempo, se convirtió no solo en madre de cinco hijos, sino también en un ejemplo de entrega, trabajo y amor incondicional. Desde hace 28 años, Luz ha trabajado con una familia a la que considera parte de la suya. Llegó como cuidadora, pero se quedó como guía, como figura materna y como sostén emocional para los hijos de aquella familia que perdió a su madre. “A veces digo que tengo siete hijos, no cinco”, comenta con ternura. “Ellos son parte de mí”.
Sin embargo, detrás de esa fortaleza hay una mujer que enfrentó la violencia, la soledad y los desafíos de criar a sus hijos sola en un país extranjero. Esas experiencias fueron el punto de partida para su transformación interior y el nacimiento de su voz como escritora.

Del dolor a la palabra: un camino hacia la sanación
“Siempre me gustó leer y escribir”, recuerda Luz. “Pero hace tres años decidí que era momento de compartir mis escritos con el mundo”. Lo que comenzó como una meta en su mapa de sueños se convirtió en un proyecto de vida. En octubre de 2023, publicó sus dos primeros libros: Después de la violencia llega el amor verdadero y Ya no más: Historia de resiliencia.
En estas páginas, Luz abre su corazón para contar cómo sobrevivió a la violencia doméstica y cómo sacó adelante a sus hijos con coraje, trabajo y fe. No se centra en el sufrimiento, sino en la salida: “Quiero que las mujeres entiendan que sí se puede, que la historia no termina en el dolor, sino en la recuperación”.
Su mensaje es claro: el verdadero poder nace cuando decidimos sanar. Desde esa convicción, continuó escribiendo. Renacer a los 50 invita a las mujeres a reconectarse con su esencia y a entender que nunca es tarde para empezar de nuevo. “A los 50, me miro con amor, me respeto y me elijo todos los días”, dice Luz. “Es la mejor etapa de mi vida, porque aprendí a poner límites y a valorar quién soy”.
Una voz para la mujer que calla
Su voz también se levanta para hablar de lo que muchos temen nombrar. En Cruzando fronteras, Luz relata el viaje de la migración, los retos de ser madre soltera en un país nuevo y la lucha constante contra los estigmas. “Durante años me sentí observada y juzgada —recuerda—. Pero entendí que mi historia no debía dar vergüenza, sino orgullo. Cada obstáculo me preparó para ayudar a otras mujeres”.

Una voz para la mujer que calla
Su voz también se levanta para hablar de lo que muchos temen nombrar. En Cruzando fronteras, Luz relata el viaje de la migración, los retos de ser madre soltera en un país nuevo y la lucha constante contra los estigmas. “Durante años me sentí observada y juzgada —recuerda—. Pero entendí que mi historia no debía dar vergüenza, sino orgullo. Cada obstáculo me preparó para ayudar a otras mujeres”.
La mujer que escribe para sanar
En menos de un año, Luz ha publicado seis libros y un diario de gratitud que invita a las lectoras a practicar la gratitud consciente como herramienta de transformación. “Agradezco todo —dice—, lo bueno y lo malo, porque todo ha sido parte del proceso que me ha traído hasta aquí”.
Su más reciente obra, Hábitos que rejuvenecen, surge del deseo de recordarle a las mujeres que la belleza empieza desde adentro. “El cambio real no está en una cirugía ni en un maquillaje costoso —explica—. Está en cómo nos hablamos, cómo nos tratamos y cómo elegimos cuidarnos día a día”.
Entre risas y reflexiones, Luz asegura que se siente más joven y plena que nunca. “Aprendí a disfrutar mi soledad. Estar sola no es estar vacía, es estar llena de paz. Hoy soy mi propia compañía y mi mejor versión”.
Un legado de fe, amor y esperanza
Con humildad y determinación, Luz continúa cumpliendo sueños. Se ha propuesto seguir formándose profesionalmente en el área de la psicología o el derecho, motivada por su deseo de acompañar y defender a otras mujeres. “Quiero dejar un legado de fe y de lucha para mis hijos —afirma—. Que me recuerden como una mujer que no se rindió, que se levantó una y otra vez y siguió caminando con amor y esperanza”.
A través de sus libros y su ejemplo, Luz Monsalve nos recuerda que cada herida puede transformarse en una historia de luz, y que cuando una mujer se levanta, inspira a todas las demás a hacerlo también.
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