En Portada: Marle Gonzalez

"Cuando la vida te sacude, nace tu verdadera fuerza"

Por: Marle Gonzalez

Cada quien tiene su historia, algunaas llena de felicidad y éxito y otras con un sabor agridulce entre alegrías y penas

Siendo pequeña en algún momento escuché que todos viviremos, en el transcurso de nuestra vida, algún momento doloroso, ya sea una enfermedad, una tragedia, o algún proceso difícil de atravesar. Cuando llegué a EEUU pensé que el mío ya había pasado, que había pagado mi cuota; primero, con la ruptura de mi primer matrimonio y luego, a los años, vivir con tanto miedo que la única solución era salir corriendo y empezar una nueva vida en otro país. 

Ambos procesos fueron terribles, llenos de dolor y lágrimas, realmente pensé que nunca había llorado tanto hasta que lo peor pasó…

En mi peor momento, al perder a mi hijo, fue cuando entendí que todos llevamos una fuerza y una valentía por dentro, que no sale a la luz hasta que descubrimos que es el último recurso que nos queda para salir adelante.

La esponja debe ser apretada y exprimida para que pueda estar lista para volver a usarse. El diamante se forma sólo bajo alta presión y temperatura, en la oscuridad del manto de la tierra. La oruga se encapsula dentro de una crisálida, indefensa y en soledad, a expensa al clima y los depredadores, para poder convertirse en una hermosa mariposa. Hasta el mismo Dios se hizo hombre y pasó por una de las muertes más dolorosa,  para darnos a todos el regalo más hermoso de la salvación.

Así que no estamos exentos al dolor y la pena, pero quiero decirte que, esa mujer que se reconstruye después de cada tropiezo no es la misma de antes. Es más fuerte, más real, más capaz. Ya no vive para complacer, sino para honrar lo que lleva dentro. Y desde ese lugar, guía, inspira, abraza y construye una vida nueva con los pedazos de la anterior.

Así que si hoy estás atravesando tu momento más difícil, recuerda esto: no viniste a este mundo a rendirte. Hay algo en ti que el dolor no puede apagar. Aférrate a tu fe, a tu esencia, y sigue. Porque a veces, cuando parece que todo termina… en realidad, está comenzando tu versión más poderosa.

Recuerda esta promesa de Dios: 

“Aunque caigas, no quedarás postrada, porque el Señor te sostiene de la mano.”

— Salmo 37:24

Con cariño, Marle González

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